¿A qué negarlo?
Todo ciudadano ha quedado anonadado con esta elección.
Quienes se dicen contentos es porque siguen vivos.
¿Pueden sentirse contentos los frentistas, con la merma que mostraron sus votos?
¿Los nacionalistas, podemos acaso, echar las campanas a vuelo por lo mismo?
Los colorados que se muestran alborozados, ¿acaso son la fuerza que eran antes?
¡TODOS SUFRIMOS; quien lo niegue, es porque mira egoístamente su parcela!
¿Qué de bueno nos deparará todo esto?
¡Más descalabro, más división!
Veo con intimo dolor que sabe a consuelo la supervivencia…
¡Somos un pueblo confundido!
¡PERDIDO Y SIN BRÚJULA!
Duele comprobar la eficacia de la insidiosa prédica izquierdista en nuestros centros de enseñanza.
En un país que se dice laico, nada menos que la enseñanza está mancillando con su autonomía la obligatoria laicidad, pues está dominada su sindicalización por la filosofia del Comunismo.
Poco a poco los intelectualoides izquierdistas nos van acostumbrando a que se nos gobierne tiránicamente.
Es el paso que precede la aceptación sin oposición de la tiranía efectiva, por más que se disfrace de “revolucionaria”.
Medio país está condenando dictadores del pasado y sin embargo, se alegra de que lo obliguen a compartir el fruto de su trabajo con una creciente vagancia remunerada.
¿Es o no a la fuerza, tiránicamente, que se le impone esa “caridad” mal entendida y peor empleada?
¿Acaso se consultó al pueblo para ello?
¿Quién sabe cómo se usan los ingentes millones que se recaudan?
¡Ahora encuentran justo, que los que trabajan, mantengan vicios de vagos!
¡Y no sólo eso!
¡Gustosos aceptan vivir y morir en la mediocridad, sin ambiciones de superación, sin esperanza de nada propio!
¡Medio país entró por el aro!
Hubo hace muchos años un candidato que proponía cosas absurdas, ambigüedades e imposibles realizaciones.
Canillas de leche en cada esquina, calles en bajada, jornadas laborales de 15 minutos, y más.
Era Domingo Tortorelli.
Presentó varias veces su candidatura y a pesar de que su familia era numerosa lo más que sacó alguna vez, fue una veintena de votos.
Hoy y en vista de los resultados electorales hubiera tenido posibilidades de ganar.
Y seguramente hubiera sido menos perjudicial para el país que este absurdo endriago momificado, “requeche” de una moribunda generación oscurantista.
¡Tan cegados están que no se dan cuenta que una heladera hubiera recaudado más votos y tendría más aplicaciones de utilidad que esto!
Por eso es que el desconsuelo me ahoga.
Media población electoral uruguaya, y existe la posibilidad de que sean más de ello y se consagre ganador Mujica, lo encuentra preferible como presidente.
Cuando ese candidato que despierta tanta admiración, es contenido para que no diga o haga barrabasadas.
Cuando lo ocultan de micrófonos.
Cuando no le permiten un debate tete a tete con su rival (¡y digo que no le permiten porque él es tan insensato que se pela por debatir!), entonces, debo convencerme de que los que hasta ahora consideré mis conciudadanos, son menos que zombies.
Son autómatas sin trazas del raciocinio que era nuestra característica para utilizar sensatamente el libre albedrio de votar.
¡No puedo creer que medio país esté satisfecho con lo que NO HA HECHO el partido que los subyuga, y menos aun con lo que NO HA HECHO DE BIEN PARA LA PATRIA el galán del pueblo!
¡Me cuesta mucho compartir mi ciudadanía con ellos!
¿Ven?
Este es un caso en que el país agonizante, requiere que alguien practique la tan propagandeada eutanasia. ¡Por eso, y para que no siga sufriendo es menester aplicarle PEPEsticida en dosis adulto cuanto antes!
¿A que esperar milagros?
¿No dicen que Dios no existe?
Por eso recomiendo que toda la población se decida a votar al Pepe.
¡El no fallará!
En poco tiempo cambiarán la bandera de franjas azules que consideran un trapo y la reemplazarán por la sangrante de la hoz y el martillo.
¡O simplemente alguien considerará llegado el momento de la verdad y lo declarará senil o él mismo, tendrá el desparpajo de morirse sin aviso y vendrá Antiojito a obligarnos a una donación de “sangre” en una extracción más suculenta!
Encuentro que así como pinta el panorama post electoral, nada cambiará sea quien sea el que gane el balotaje.
El descalabro que nos acarreará el gobierno caerá inmisericorde sobre nosotros.
¡Dejaré de perder el tiempo escribiendo estas crónicas de mi bronca y amargura y como el poeta filósofo y visionario Santos Discépolo me haré a un lado y dejaré que la marea del auto eutanásico “Progresismo” avance, arrasando con todo…!
¡Dale nomás!
¡Dale que va!
¡Que allá en el horno nos vamo a encontrar!
¡No pienses más, sentate a un lao,
que a nadie importa si naciste honrao!
Es lo mismo el que labura noche y día como un buey,
que el que vive de los otros, que el que mata, que el que cura o está fuera de la ley…
¡Nadie creería que esto fue escrito allá por el año 1935!
¡QUE CAMBALACHE!
