El Faraón los hará suplicar arrodillados ante su vanidosa soberbia
Quienes protestaron tontamente y con ingenuidad suicida dentro del partido de gobierno, y los de fuera, pretendiendo ganar hipócritamente ventajas personales por el simple hecho de que Vázquez, conocedor de la pobreza estratégica logística y material de nuestro ejército, (que seguramente no hubiera resistido ni siquiera la invasión de los escasos pobladores de Gualeguaychú), pidió ayuda a Bush, seguramente no patearon ni se rasgaron las vestiduras mesándose los cabellos como hicieron ahora, cuando Batlle acudió al Presidente de los EEUU que también era el mismo Bush, a pedir ayuda, no militar sino económica.
¡Porque Bush le respondió enviándole los 1.500 millones de dólares que nos dieron un respiro y nos sacaron la soga del cuello…
¡Eso lo digo para los que en tiendas coloradas y blancas patean escandalizados!
A ellos también les pregunto en caso de una acción militar, no muy ajena al histórico proceder de Argentina, ¿que hubieran hecho?
¡No llegó la sangre al río, es verdad!
¿Pero qué, si hubiera pasado algo violento y hubiera intervenido el ejército argentino?…
¡Bien sabemos que de cualquier nimiedad puede surgir un conflicto bélico!
¿Qué habríamos hecho? ¿Mandar al matadero a nuestros inermes soldados, como hicieron Galtieri y sus secuaces, mandando a los suyos contra Inglaterra?
A los que serruchándose ingenuamente el piso dentro del FA, hicieron befa del Faraón, les pregunto:
¿De verdad creen que si le hubiera pedido ayuda a Chávez, éste lo habría apoyado contra Argentina?
¡Lo dudo!
De haber Chávez aceptado, y aunque no pasara nada, como afortunadamente sucedió , seguro que tendríamos todavía acá sus bases con tanquetas y armamento “protegiéndonos”
Creo que eso lo consideró también Tabaré, y por eso ni se acordó de Chávez…
¡Y conste que el Faraón no era ni es santo de mi devoción! ¡Por el contrario, pienso que lo poco que hizo, fue porque no tuvo más remedio que hacerlo!
¡Como médico y científico: a) el vetar la ley que despenalizaría el aborto! y b) ¡Prohibir el uso en público del tabaco y limitar su promoción!
¡Y pará de contar!
Como estadista fue buen pescador y como administrador, ¡el mejor en el acopio de sus propios bienes y el de todo su linaje!…
¡Pero a fuer de sincero, en lo de pedir ayuda a Bush, y a mi entender, hizo muy pero muy bien!
¡Tal vez por eso no se llegó a mayores!
¡Hoy, como perritos falderos extraviados que son, con la cola entre las patas, y las orejas tan gachas como sus pantalones, se inclinan reverentes y aterrados ante el engreído Tabaretón I, cada dia más convencido de que para hacerse valer, es menester ser despectivo e indiferente a todo y con todos y por sobre todo, guardar siempre “un profundo y prolongados silencio” que oculte su insondable vacuedad!
¡La verdad sea dicha!