Leo en El País de hoy que llegan a 9 los muertos confirmados por el M.S.P.
Pero mejor transcribo el título y las tres primeras frases de la noticia, que dicen textualmente así:
EN conferencia
NUEVE MUERTES POR GRIPE A; MSP ACUSA “POLITIZACIÓN” DEL TEMA
En conferencia de prensa la ministra de Salud Pública, María Julia Muñoz, informó que un bebé de 11 meses con parálisis cerebral y el virus H1N1 falleció hoy en el Pereira Rossell.
Además se confirmó que Álvaro Martínez Bonilla de 34 años que falleció el miércoles en el sanatorio Americano, si estaba infectado con gripe A. De esta manera los muertos en Uruguay llegan a nueve.
Muñoz aseveró que no se alargarán las vacaciones de invierno porque no hay evidencia científica para hacerlo. La secretaria de Estado lamentó la “POLITIZACIÓN DEL TEMA” y cuestionó al intendente de Soriano por prohibir la realización de espectáculos, de manera unilateral, sin previa consulta a las autoridades o al Comité Nacional de Emergencia.
Bueno, parece ser que todos los integrantes del gobierno están afectados de un virus mental común, muy resistente a los más efectivos razonamientos.
En efecto, la susodicha ministra, al igual que su colega de partido y de funciones, la ministra del Interior, depuesta luego de torturarnos durante lo que nos pareció un siglo, emplea los mismos argumentos para no tomar las medidas que la más elemental razón está exigiendo.
En el caso de la ministra del Interior, Doña Daisy Tourné, el clamor popular, del que inevitablemente se hacían eco los Partidos políticos de la oposición, era de que debían tomarse medidas más drásticas contra la arremetida arrolladora de la delincuencia, a lo cual la ministra respondía que no era tan grave como parecía, sino que se estaba usando políticamente.
Ahora, en el caso de la ministra Ma. Julia Muñoz, el clamor popular exige medidas preventivas que minimicen los riesgos de contraer esa enfermedad que en escasas dos o tres semanas se ha cobrado 9 víctimas mortales.
Entonces moviliza técnicos que estudien caso por caso, qué otras falencias de salud, presentaban en su ficha médica los fallecidos.
Y ¡oh casualidad! la genia confirma sus asertos encontrando que todos padecían o de diabetes, o de asma, o de insuficiencia inmunológica, o de lo que fuera con lo cual quiere justificar su indiferencia ante el mal.
¡ENTONCES CAE EN EL SIMPLISTA ARGUMENTO DE AFIRMAR QUE LAS MUERTES NO FUERON CAUSADAS POR LA GRIPE N1H1, SINO POR CAUSAS AJENAS A ELLA!
Pregunto, yo: ¿Si las personas fallecidas, no hubieran contraído el N1H1, habrían fallecido igualmente?
¡NO!
¡Si así fuera, estaríamos recogiendo cadáveres con palas mecánicas! ¡Porque asmáticos, diabéticos, enfermos cardiovasculares, con escasas defensas etc. tenemos a rolete!
Supongamos que un tipo, hiere de un balazo en el pecho, a otro. El herido es conducido al quirófano de inmediato, y en una rápida y exitosa operación, le quitan la bala, suturan y recomponen el organismo a la perfección.
Pero lamentablemente, y debido a que padecía de una dolencia cardíaca, fallece a pesar de todos los esfuerzos por reanimarlo.
Ma. Julia Muñoz fría y científicamente, nos dirá:
¡Murió por un fallo cardíaco! ¡No lo mató el balazo!
Pregunto: ¿Si no lo hubieran baleado, verdad que seguramente aún estaría viviendo como la enorme cantidad de afectados por la misma dolencia cardíaca viven hasta que les pasa un camión por encima, o cualquier otra cosa?
¿Entonces recibir un balazo no es grave, no es letal, depende de la condición en que se encuentre el herido?
¡Saquemos a infinidad de presos de la cárcel, entonces! ¡No mataron a nadie!
¡Sí! Tiene y en parte le doy la razón, Sra. ministro, pero el elemento concatenante del mortal desenlace fue el balazo, ¡Y A ESO, NO RESPONDERÁ QUE NO!
¿No es el N1H1 el elemento concatenante de los decesos ocurridos en tan poco lapso de tiempo?
Entonces, ¿son o no necesarias medidas más drásticas ante un mal que en tan poco tiempo causó ya 9 muertes que DE NO HABER SIDO POR EL N1H1, NO HABRÍAN OCURRIDO?
La Sra. ministro se encocora porque el intendente nacionalista de Soriano resuelve, demorar el inicio de las clases y prohíbe los espectáculos públicos.
¿A Ud. le parece mal eso, Dra.? ¿Por la desautorización implícita de ese acto, a su docta inoperancia en un cargo que exige más de responsabilidad que de irresponsabilidad?
¿Entonces, es una decisión política la que asuman padres que resuelvan no enviar los niños a clase, como ya lo han hecho, a pesar de sus equivocadas apreciaciones, o es una actitud responsable que todo padre debiera asumir?
Parece ser que el Ministerio de Salud Publica ha resuelto, por su parte, junto con las autoridades de la Enseñanza hacer un “estricto monitoreo” y “filtro” de los chicos que concurran a escuelas y liceos, especialmente públicos.
No explican cuáles serán los métodos que usarán para ese filtro y monitoreo de los chicos que concurran a clase pero supongo que se tratará de lo que sugería yo anteriormente, porque he visto que se aplica acá en Manila, a la entrada de locales de enseñanza y malls.
Con termómetros digitales toman la temperatura de todo el quiere entrar y así descartan a los que presentan algún grado de fiebre.
Pero, y a pesar de que yo mismo sugería eso, ahora pienso que no serviría de mucho, dado que como todo virus, el N1H1 debe tener un período de tiempo de incubación, en que puede ser diseminado peligrosamente con la respiración, antes de causar el síntoma febril.
Que esos controles se efectúen precautoriamente en lugares de forzosa presencia de público como ser supermarkets, oficinas públicas, etc. incluso en lugares de trabajo de varias personas sería imprescindible y sólo requeriría la adquisición de esos termómetros.
¡Lo mejor y certeramente efectivo es el cierre de clases hasta que comiencen a descender en número de casos y la prohibición de todos los espectáculos públicos!
Lo único que a usted Sra. ministra, le faltó hacer, es, subiéndose al pupitre que usó para decirnos esa cosas, ponerse a bailar como hizo en Israel, en un desenfrenado y último festejo del irrepetible triunfo del 2004, y que, mientras bailara, solidaria con su colega depuesta, gritara esas groserías que quisiera gritarle a la maldita oposición y a ese desobediente intendente.
Así hubiera salido por la puerta grande, con todos los honores, y la bronca satisfecha, como la memorable e irrepetible ministra del interior.
¡NUNCA FALTA UN ROTO PARA UN DESCOSIDO!