Emocionante el dato estadístico: ¡Un 80 % de la población uruguaya, se dice, porque así se siente, CRISTIANA!
Un siglo de combate a la FE, desde el gobierno de José Batlle y Ordóñez allá por principios del siglo pasado, no han hecho prevalecer el Mal en nuestro pueblo.
¡Ese 80 % de uruguayos CRISTIANOS integramos y somos parte de LA IGLESIA de CRISTO en el mundo!
Y Él dijo: “El Mal no prevalecerá en ella”.
Estos son tiempos en que como en aquel nacer del cristianismo, se pone a prueba la verdadera e íntima fe. La que quizá muchos ocultamos, y nos arrulla secretamente desde un rincón de nuestra alma.
Ser realmente cristiano, no es persignarse, ni saber rezar en momentos de zozobra un Padre nuestro, ni es colgar en el cuello una cruz, ni ir los domingos al templo. Es más que eso. Cristo nos convoca a que meditemos lo que nos enseñó.
¡En esta casi universal PASCUA, aparte de los buenos deseos y saludos que son meras formalidades encontrémonos con ese YO que se oculta en nuestra cotidiana presencia!
No nos dejemos atraer, por lo que por novedoso, o porque se hace en otros lados, nos aleja de Él. Si somos realmente cristianos, respetemos y hagamos RESPETAR la VIDA. Respetemos y defendamos la moral, de los conceptos que justifican y aplauden lo inmoral.
¡Hay en esa masa de cristianos una gran responsabilidad!
¡Que el 17 % de ateos locales, no nos hagan callar e inclinar temerosos la frente!
¡Busquemos el verdadero Amor, y no el amor libre, defendamos la libertad, contra el libertinaje! ¡Él no decía a todo que sí! Nos pedía que lo viéramos a ÉL en cada hermano. ¡Que el odio no dure lo que el día en nuestro corazón!
Es Uruguay, el único país en el mundo en que la Semana Santa, cambió su nombre.
En esta semana, la llamemos como la llamemos, de Turismo, de la Vuelta Ciclista, de la Cerveza, de la Criolla, o lo que sea, tengamos un momento de íntimo y familiar recogimiento en el Amor al Padre que nos dio el regalo precioso de ésta, nuestra única e irrepetible vida.
La responsabilidad del ciudadano ante las futuras elecciones es tan privada e íntima como la decisión que tome en el cuarto secreto.
Pero previamente, habrá resuelto su elección.
Ese 80 % de la ciudadanía, que se ha manifestado cristiana, tendrá ante Dios y ante sí mismo, como tengo yo, la responsabilidad de su conciencia por la decisión a tomar.
Yo cristiano no puedo VOTAR un verdugo.
Yo cristiano, no puedo elegir a quien ofrezca igualar lo moral con lo inmoral.
Yo cristiano debo elegir a quien defienda mi libertad de serlo, a quien considere a la familia tradicional HOMBRE y MUJER la célula madre de la sociedad. A quien no dé en adopción un niño huérfano a un “matrimonio gay” Ni quien permita a un infante desde los 12 años a cambiar de género su identidad, como están proponiendo, incluso sin autorización de los padres.
Yo cristiano, no puedo elastizar mi conciencia, sé lo que está mal, aunque sea placentero, cómodo, o practicado por muchos, en todos lados.
De ninguna manera puedo elegir como guía de mi vida en sociedad, a quien consagre como legítimo, ROBAR, ASESINAR, o considere a nivel de IGUALDAD lo moral y lo inmoral.
Robar es despojar a alguien, rico o pobre de algo. A los ojos de la conciencia cristiana nunca se justifica.
Asesinar es privar de la vida a un humano consciente o inconsciente, adulto o embrionario.
Robar, matar, y todo aquello que humilla, ofende y avergüenza nuestra conciencia, hoy es aceptado y justificado por muchos, ¡No puedo elegir a quien piense así!
¡Es cierto! ¡Muchos seres cometieron y cometen monstruosidades y se dicen cristianos! En el fondo son ateos y agnósticos, como quienes proponen estas Leyes aberrantes, porque si realmente creyeran en Dios no las cometerían.
Ser cristiano no es decirse así, o parecerlo, o incluso vestir una sotana, o predicar el Evangelio. ¡Cualquiera puede hacer eso! Ser cristiano es vivir y sentir con Cristo.
Y eso no es difícil.
¡Solo se necesita CONOCERLO lo suficiente como para sentirlo EL MEJOR AMIGO, e imaginar que diría o haría ese Gran Amigo en su lugar!
¡Vanidad de vanidades! Hombres sabios, ateos, o “cristianos”, que quieran enmendar la obra de Dios siempre habrán. Encontrarán mejor que eliminar la pobreza, las enfermedades, la infelicidad, las guerras, o el dolor de vivir, obra del hombre, MATAR
¡Quitemos la vida! ¡Es más fácil!
¡Y para no sentirnos culpables, matemos, mientras la víctima no abra los ojos para vernos!
Algunas mujeres dirán que no quieren echar al mundo un niño cuando no se tiene suficiente para alimentarlo, vestirlo y asegurarle una vida digna, lejos de la pobreza.
Depende del concepto que se tenga de la felicidad o el bienestar. Yo he vivido la horas más felices de mi vida, en la niñez, en una casa en que el pan se guardaba con llave.
He visto jugar a niños con los chiches más sofisticados y veo más felicidad en niños muy pobres, con un avión de papel o con una vieja pelota de plástico.
¡Y no olvido la chata de rulemanes en que me lanzaba, frenéticamente ruidoso, sentado con los pies adelante, las zapatillas flecudas, mostrando algún dedo afuera, por la bajada de la calle Nueva York desde Agraciada hasta Cuareim!
Hoy vivo en una ciudad con miles de niños pobres, y les envidio la alegría con que juegan, como ya casi no pueden, encerrados, allá, mis uruguayitos.
Para todos nosotros es demasiado corta la vida.
Pobres o ricos con estrellas o estrellados, quisiéramos beber de la Fuente de Juvencia, ¡QUEREMOS VIVIR MÁS! ¡ETERNAMENTE PROLONGAR LA VIDA SI FUERA POSIBLE!
Pero queremos decidir quién tiene o no, el derecho de conocerla, ¡de vivir! ¡Eso es la libertad para abortar!
Muchas personas que han sido excepcionales en el curso de su vida, fueron “merecedoras” en su gestación, del “piadoso” recurso del aborto. De haberse recurrido a él, no hubieran nacido.
¿Un ejemplo actual? ¡Barack Obama!
¿Cómo podemos adivinar en qué vientre se gestará el ser que invente el remedio contra el cáncer, el que solucione este o aquel problema de la humanidad, los seres que nos creen las melodías más hermosas, quien nos ayude a vivir en Paz?
¿Cómo hacemos para saber si en algún vientre, retornará Jesús? ¿No lo estamos matando en cada aborto? ¿Acaso no dijo que lo viéramos en cada semejante?
Yo estoy muy lejos, y no podré votar ni en las internas ni en las gubernamentales.
Y aunque pudiera hacerlo desde acá, de aprobarse el voto consular o epistolar, no lo haría porque respeto la voluntad de los que viven en mi querido Uruguay. Son ellos quienes decidirán lo que quieren.
¡Si con todo esto que te dije, te ayudé a decidir, sentiré que no lancé inútilmente, este mensaje en una botellita al mar!
¡Uno sólo que vote, como yo lo hubiera hecho, me hará sentir que cumplí con mi deber de uruguayo y de cristiano!
¡Le pido a los verdaderos cristianos, que obren como tal!
¡Que no traicionen al Único que los acompañará donde sea que deban concluir su vida!
Cumplan con su conciencia y confíen en Dios. ¡Él hará el resto!
¡FELIZ PASCUA, HERMANOS, Y QUE TODO SEA PARA BIEN!
Como todo articulo que haces con el corazón, muy bueno! Ya de paso te digo que espero que resucites tú en esta semana porque andas perdido!!! Un saludo, Raquel