Me exaspera los razonamientos tendenciosos. ¡Por eso, al razonamiento tendiente a no alarmar, de las autoridades sanitarias del país, expongo el mío tendiente A ALARMAR!
¡Está bien! Acepto el criterio que me tiran como placebo. ¡Pero lo voy a analizar!
Según la docta información, en un año en Uruguay mueren unas 65 personas de gripe comun, estacional.
¡Perfecto! Pero de esa gripe nos debemos enfermar casi todos los habitantes del país.
Supongamos que no todos, supongamos que la mitad de la población.
Sería entonces, que si divido 1.650.000 entre 70 resulta que cada 23.571 personas mueren 70.
Ahora supongamos que actualmente (informan hoy que hay menos de 100 internados por H1N1) llegan exagerando a 500 los enfermos que hay de H1N1, dividámoslo por los 5 que fallecieron, y nos da que cada 100 personas muere 1. ¡UNA CADA 100!, o sea que si se enfermara media población en el año, morirían según esa escala 16.500
¡La comparación es obvia: 16.500 a 65 o 70!
¿Nos toman por badulaques, o qué?
Pero está bien, ¡dejemos esta comparación de lo local y vayamos a la información de la OMS! Según esa, en el mundo, ha habido 77.201 casos hasta ahora confirmados de gripe A en el mundo. Si de todos ellos murieron 332, tenemos que cada 233 personas murió 1.
Piensen cuanta gente entra a la caja de jubilaciones o a un súper por día, y díganle que cada 233 una de ellas se llevará ese premio.
Pero para no alarmarla sin motivo, no le digan que en Uruguay, cada 100 una se llevará el viaje en carroza fúnebre.
¡Perdonen mi humor negro, pero me da bronca ese proceder!
(Fíjense que exageré las cifras a favor de las autoridades sanitarias)
Si por un lado los médicos consideran que a un enfermo hay que decirle lo que tiene, por otro consideran que no hay que decirle a la población la verdad.
A mi madre con sus 80 años le dijo el médico que lo que tenia era cáncer. Era tan evidente, que no quisieron hacer en la sociedad una biopsia. Yo la hice hacer particularmente. ¡Dio negativo! Pero nunca pude convencer de ello a mi viejita. ¡Cuando moría 3 años después, aun creía que se la llevaba un cáncer!
¡Aceptemos que al enfermo hay que decirle la verdad!
¿No son criterios distintos para una situación similar?
Donde los medios sanitarios no existen o son tan exiguos que no bastan en tiempos saludables, ¿ocultar el peligro es lo mejor?
¡Cuánto más se asuste la población, más se cuidará y más muertes se evitarán!
Nosotros somos los dueños del país.
Y si el gobierno es nuestro administrador, no puede engañarnos suavizando una información adversa. ¡Y menos como en este caso en que sus fanáticos partidarios, toman a pie juntillas lo que les dice!
Si les dijera que para descongestionar las cárceles van a poner un preso en cada familia, los únicos que patearan seremos los de la oposición. ¡Ellos lo verán perfecto, y aplaudirán! ¿Cómo quieren que se cuiden si se les dice que esta pandemia es como una gripe común, que su contagio no ofrece mayor riesgo que ella? Un gobierno, entre muchas condiciones debe tener responsabilidad.
Somos un país tan pobre, (de cerebros) que en un caso así, podemos tener hogares pobres con 2, 3 o más laptops, una por hijo que vaya a escuela o liceo, pero no hay infraestructura imprescindible para atender una emergencia médica, como ésta.
Si hubieran los elementos para análisis necesarios (no es de este año que surgen pandemias similares) en lugar de tanta porquería comprada al flato, se podría movilizar a todos los médicos del país sin excepción, incluso jubilados, e instalar improvisados dispensarios, como en una guerra… ¡Pero para qué soñar! ¡Cómo no va a ser insuficiente el servicio de sanidad, si sin la pandemia, había que esperar horas, para atenderse, y más si no era de urgencia…!
Por eso mi crítica apuntó siempre a que el gobierno, gastó en trivialidades y fruslerías (en eso se convierten las laptops, llegado un caso así) cuando existen prioridades IMPERATIVAS, como infraestructura sanitaria, educacional: locales de estudio, social: cárceles, laboral: incentivación de emprendimientos independientes, etc.
Se repoblaron las cooperativas médicas y emergencias móviles, sin exigir la proporcional inversión en infraestructura y personal. No sabiendo manejar nos quiere conducir…
¡Y sólo han resultado ser improvisados guías!